La cultura empresarial como ventaja competitiva

¿Qué diferencia a unas empresas de otras? ¿La calidad? ¿La innovación? ¿El marketing? Obviamente todos estos aspectos influyen muchísimo a la hora de hacer comparaciones entre distintas organizaciones pero, desde mi punto de vista, las personas que trabajan en una empresa y por tanto dan vida a su cultura corporativa, son la clave del éxito y la diferencia de cualquier organización.

Pero… ¿qué es la cultura empresarial? Para mí es la forma de ser de la empresa, su personalidad, sus valores, sus usos y costumbres. Algunas de estas cosas pueden estar escritas pero muchas otras están en el “espíritu” de la organización.

Todos nos enfrentamos a un mundo cambiante, lleno de incertidumbres y retos. Desde mi punto de vista lo que va a diferenciar a unas empresas de otras será la manera de ejecutar la respuesta a esos retos. Y cómo todas y cada una de las personas que ahí trabajan se vuelquen en resolverlos. Y aquí es dónde la cultura empresarial vuelve a ser la clave.

Estoy convencida de que un buen entorno de trabajo ha de ser abierto y transparente, en el que el compromiso de las personas sea una respuesta natural al entusiasmo propio de cada individuo. Partiendo de estas premisas, lo que intentamos hacer en ING DIRECT es potenciarlas, haciendo que todos conozcamos y vivamos los valores, participemos de la cultura corporativa a través de distintas actividades y así seamos verdaderos embajadores de nuestra marca.

Y yendo un poco más allá, ¿cómo se construye o fomenta la cultura corporativa? Me gustó mucho un post de Terry Starbucker quien en el blog CEO.com nos explica cuáles son las 12 maneras de construir una cultura ganadora. Creo que no hay trucos que conviertan a una empresa en un referente de la cultura corporativa si no hay detrás un gran trabajo humano y sobre todo el hecho de liderar con el ejemplo y hacer lo uno dice para que se convierta en un “slogan” pero estas doce ideas nos pueden ayudar:

  • Mantener las promesas. Nada perjudica más a una cultura corporativa que la falta de integridad de sus líderes.
  • Tener unos valores por escrito que conozcan todos los miembros de la organización y que se repitan en todos los discursos.
  • Menos pensar y más hacer. La paralización de las acciones puede matar a cualquier cultura corporativa.
  • Priorizar. Tener claro cuáles son tus objetivos y llevarlos a cabo en primer lugar.
  • Contagiar a la organización de energía positiva. Un líder establece el tono de su discurso y con él debe compartir su energía y su optimismo.
  • No pensar solo en el beneficio. Los profesionales de cualquier organización quieren formar parte de algo más grande: una empresa con valores, responsable y que vela por sus intereses. (Cada día estoy más convencida del liderazgo con propósito).
  • Establecer expectativas claras y ofrecer recompensas cuando se logren los objetivos.
  • Eliminar lo negativo. Evitar el  ”no puedo”. (El mundo está hecho de dos tipos de personas: los que dan razones y los que dan resultados).
  • Usar bien los pronombres. No se trata de “yo” ni de “ellos”. Todos estamos en el mismo barco. Se trata de “nosotros”.
  • Compartir y celebrar los éxitos.  Si algo está funcionando bien, hay que darle la importancia que se merece y compartirlo con la organización.
  • Ser uno más en el equipo.

Así que no puedo más que invitar a todos a que pensemos en cuál es la personalidad de empresa que nos hace únicos y la potenciemos.

4 pensamientos en “La cultura empresarial como ventaja competitiva

  1. Carina, me han parecido muy interesantes estos 12 puntos. Gracias por compartirlos!

    Ya lo venimos comprobando desde hace tiempo: Culture eats strategy for breakfast !

  2. Despues de leer este Post, me pregunto…donde existe este mundo idilico del que hablais?…por que la realidad del dia a dia en todos l os trabajos en los que he estado es totalmente distinta…

  3. El otro día (como tantos) tuvimos una conversación muy larga sobre esto. De ahí salió un post que ha publicado Salva esta misma semana en TcBlog. Es curioso que la cultura, que es en muchos casos el “oculto” secreto del éxito de muchas emrpresas, sea tan poco atractiva. Vamos a buscar factores de “suerte, mercado, inversión, equipo involucrado”, y sin embargo, se trata de la capacidad del equipo directivo o fundador, para meter en el ADN una serie de valores críticos para afrontar los malos y los buenos momentos que cualquier empresa tendrá que afrontar.
    Por otro lado, se nos llena la boca de cultura pero luego nuestra agenda no siempre lo refleja.

  4. Siento discrepar en muchas cosas de las cuales queréis hacer creer que sois fieles seguidores, colgaros la medalla y después no las lleváis a cabo. Soy cliente de la entidad de la cual es usted CEO y precisamente por no fidelizar al cliente, voy a dejaros.
    No entiendo como para vosotros ahora no puedo seguir como cliente y en otras entidades, sí.
    Me habéis demostrado que lo que me hizo salir de mi anterior entidad y subirme a vuestro barco durante varios años, es la misma enfermedad empresarial que me obliga a marcharme.
    Le deseo lo mejor y espero que estas lineas, lejos de molestar, les haga ser mas cercanos al cliente y dejarse de tonterías.
    Reciba un cordial saludo.

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